Hace cinco mil años la cultura
Caral desarrolló en Perú la “amuna”, un sistema de ríos subterráneos que
transportaba agua hasta lugares permeables para asegurar las campañas de
siembra y cosecha. Hoy en día, proyectos de irrigación como Chira-Piura, Olmos-Tinajones,
Jequetepeque-Zaña, Chavimochic, Chinecas y Majes desarrollan grandes obras de
ingeniería civil con el mismo objetivo: potenciar el desarrollo agrícola de la
región, tarea que requiere nuevas tecnologías capaces de presentar soluciones a
problemas actuales como la escasez de agua o los cambios en el balance
hidrosedimentario a nivel de cuenca, bajo una visión ética que considere el
entorno y respete el medioambiente. (UTEC, 2014)
La ingeniería, de esta manera se
ha ido desarrollando mediante el uso de diversos modelos y técnicas, para
solucionar distintos problemas y satisfacer las necesidades de los seres
humanos.
Los profesionales en esta ciencia, que reciben el nombre de ingenieros,
combinan el método científico con su creatividad para llevar a cabo
sus proyectos.
No obstante, los problemas
ambientales ocasionados por el ejercicio de la ingeniería civil, han hecho
reflexionar a la humanidad, sobre la necesidad de no solo formar profesionales
que desarrollen soluciones técnicas a problemas de infraestructura, sino que
además esa formación se oriente a tomar conciencia de la forma en que cada una
de las actividades que realiza el ingeniero civil, afecta y altera el medio
ambiente. (USAT, 2017)
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